sábado, 5 de diciembre de 2009

Spinettalandia y sus amigos

Quien haya ido a Vélez anoche probablemente aun tenga dentro suyo un combo de sentimientos muy parecido a la satisfacción absoluta. 

La primera reflexión que surge es que fue demasiado. 

Repasando ítems: mucho talento, mucha música, mucho arte, mucha cultura, mucho amor, mucha humildad. Todo junto, en ¡5 horas y media de show!. Gracias a Dios, el Flaco (que no es Dios, aunque a veces parezca lo contrario) retrasó el show 55 minutos de lo pactado (disculpe la gente correctamente puntual, pero los que bajaron en estación Liniers a las 21:45 apurando el paso, sabrán comprender). 
De arranque nomás, Spinetta y su derroche de elogios hacia el prójimo. Enumerando viejos compañeros de ruta que lamentablemente no podrían estar presentes en esta velada única, y una cantidad de artistas que no serían versionados, el Capitán Luis Alberto dio la bienvenida. 
Si bien la mayor parte del concierto se centraría en el pasado, conociendo la obra de Spinetta, era inevitable que no incurriera por el tiempo presente. Por ello en el inicio sonaron (bajito) dos bellos temas de "Un Mañana": Mi elemento y Tu vuelo al fin. Luego, sí, comenzaron las cataratas de invitados para darle forma a las obras cumbres de antaño. A saber: Diego Rapopport en Ella También, El "Mono" Fontana en Fina ropa blanca, Juan del Barrio en Alma de Diamante. Así, el repertorio Jade + etapa solista de los '80 abarcó 1 hora y monedas. 
En dicho lapso, el silencio del público fue co-protagonista de las dulces melodías. 


La primera luminaria en pisar el escenario sería Fito Páez, reviviendo el fugaz dúo plasmado en el álbum "La La La", con Las cosas tienen movimiento y Asilo en tu corazón
Después, el homenaje al poeta Miguel Abuelo haciendo Mariposas de Madera, y de yapa, El rey lloró de Litto Nebbia, con la compañía de "un genio" (calificativo que el tío Luis repetiría toda la noche a la hora de presentar a sus amigos): Beto Satragni. 
La hermosa calma llegó a su fin al arribar Juanse ("Pomelooo, Pomelooo" para un sector del campo común), rompiendo todo con una demoledora versión de "A donde está la libertad". Rocanrol bien Carpo, quien lo mira desde el cielo, según la fé del anfitrión. 
Cambiando efervescencia por sutileza, subió Cerati y su Soda en Té para tres acompañado de Bajan. "Artaud para millones" siguió con Cementerio Club (con Carlos Gustavo, hermano del Flaco, a cargo de la batería como en aquel prestigioso disco). Luego, el gran tecladista Leo Sujatovich en La era de uranio, Dante y Valentino Spinetta rapeando Necesito un amor de Javier Manal Martínez, más la preciosa Maribel se durmió.
El cover de Filosofía barata y zapatos de goma ayudó a que el público dedujera que Charly estaba cerca. Tanto como en el tan mentado "regreso" de Say No More, y como en el exclusivo adelanto de lo que sería la noche de ayer, la inmortal Rezo por vos desgarró voces y corazones.
Broche de oro para la mágica primera mitad.

El impasse se interrumpió con la última banda que comandó el Flaco: Los Socios del Desierto. Claro que faltaba el fallecido Daniel Wirtz, suplantado por Javier Malosetti en batería. San Cristóforo, Bosnia y Nasty People fueron las 3 del trío.


El plato fuerte ya llegó: Machi y Pomo, base descomunal de Invisible, humillaron junto al quía. El set histórico con Durazno Sangrando, Lo que nos ocupa es esta abuela, la conciencia que regula el mundo, Jugo de lúcuma, Niño condenado y Amor de Primavera de Tanguito sumando a Lito Epumer en viola, resultó una clase maestra por parte de un grupo que nuestro Rock recuperó al menos por un instante.


¿Quieren Rock? Ah, sí, Pescado Rabioso. Anotá: Black Amaya en batería, Guillermo Vadalá en bajo, David Lebón en guitarra y Spinetta en voz, claro, es la Holanda del '74 pero campeón. Poseído del Alba, créase o no, fue la carta de presentación. Más tarde, ya con Carlos Cutaia en teclados completando el equipazo, sonó Serpiente viaja por la sal. Para el cierre que ojalá nunca hubiera llegado, atronaron Despiértate nena, Me gusta ese tajo (junto a Bocón Frascino en guitarra) y Post Crucifixión.


La última de las bandas eternas fue Almendra, la envidia de Los Beatles. Con ustedes, los fabulosos 4 argentos: Rodolfo García (batería), Emilio Del Güercio (bajo) y Edelmiro Molinari (guitarra). ¿Me falta uno? No, "estos 3 que nombré son tan genios que, juntos, hacen un genio más" (Spinetta dixit). Muy bueno Color Humano, emocionante Fermín, acertado Hermano Perro, fabuloso Muchacha ojos de papel, pero por sobre todas las cosas, excelente A estos hombres tristes. (Sólo con ese temazo me devolvieron los $120). 

Tras casi 5 horas de recital, el "uno más y no jodemos más" no se escuchó. El público estaba feliz y agotado a la vez, aunque no quisiera aceptar esto último por respeto al organizador de la fiesta. Con una buena onda inquebrantable, Spinetta se permitió bromear con respecto al extenso show, argumentando que si su público estaba cansado, se podía ir a ver a AC/DC. 

Finalmente nadie abandonó su puesto, ya que la noche soñada continuaba y además sumando constantes bonus tracks. Por ejemplo Ricardo Mollo invitado en 8 de Octubre, homenaje a las víctimas de la tragedia de Santa Fé. A propósito de esto, no faltó un fuck Rolling Stone por la última tapa photoshopeada. 
Y al final, descubrimos que el alter ego de Luis Almirante Brown tenía hits que todo un estadio podía corear: Seguir viviendo sin tu amor, Yo quiero ver un tren y No te alejes tanto de mí

The end.

De esta forma, con la excusa de festejar 40 años de música, Luis Alberto Spinetta reunió a un seleccionado de colegas que en una noche/madrugada supieron hacer felices a 40.000 personas con pinceladas invaluables de arte. A él y a ellos, dale gracias.

8 comentarios:

Jack Torrance dijo...

un groso realmente, un recital q va a quedar en la historia del rock nacional

La Mama de Roman dijo...

Loco conta como te volviste a esa hora!! Me imagino q en el 165, no?


Che cada vez q leo la nota en elblog y paso a los comentarios se me re nubla la vista, hace algo (?)

Fede dijo...

Me quedé haciendo tiempo en un bar hasta que amaneciera y así poder tomar el tren hacia el sur. Bah, hasta Joooonce y de ahí sí el 165.

Yo también me quedo con la vista hecha mierda después de leer el texto, voy a ver qué cambio hago para que esto no suceda.

Abrazo de gol!

Jota dijo...

Descomunal, descomunal, descomunal. Y encima lo atrasó una hora como para que yo no me pierda tanto (?).
Algo para contarle a nuestros nietos...

Martin dijo...

Ya estoy resignado de haberme perdido tantos recissssss, y este despeus de todas las reseñas el que mas lamento.

Lo único que me queda es odiarlos a todos ad eternum(?)

Nicolás Igarzábal dijo...

loco, recién veo el titulo! perdon

anitamusical dijo...

lo mejor que me pasó en la vida, musicalmente hablando
Spientta es maravilloso

Angel dijo...

Me hinchan las bolas lo estadios, pero me hubiera gustado estar ahi...
( envidia )