Sabrá mi novia que me gusta Angus Young
y que escucho AC/DC todo el día,
me vuelvo loco si ponés 'Back in Black'
y no saldré jamás sin mi uniforme escolar.
(Kapanga - Angus Young)
Iujuuuuuuuu! mi hermano no puede despegarse la sonrisa de la jeta. Cuando yo tenía su edad, hace apenas un lustro, Back in Black no paraba de atronar en mi sucia habitación.
'Campanas del infierno' que rompían el aire vespertino, un arma letal para contrarrestar la sordera general del barrio.
Imagen y sonido: si a la vecina vieja chota de atrás se le ocurre escuchar un bolero de Montaner, o peor, a su hija machona se le da por poner el último de Daddy Yankee, es el momento de recurrir a la artillería heavy para demostrarles que el Rock rodea la manzana del mal gusto.
Por suerte, a 2 casas de la mía volvió ese tipo que lleva la música pesada en la sangre. Antes tenía un almacén allí mismo, y por la época del Pappo "Blues Local", en la radio situada al lado de la cortadora de fiambre no paraba de sonar 'mi vieja'. A la cuarta o quinta vez que fui a comprar ya me sabía la letra.
Un tiempo después el almacén cerró, el muchacho se mudó, este nene creció, y a la secundaria entró.
Uno de mis mejores amigos de esa etapa estudiantil era un metalero a ultranza. Siempre iba a la escuela con vestimenta negra, de luto hasta los pies. Hincha pelota yo, pasaba casi todos los días por su lejano hogar, y me hacía ingresar a su mundo con algún 'rockito' de Slipknot o Slayer a modo de bienvenida. Yo me bancaba encerrarme a esa cucha ruidosa solamente porque era su amigo. Él, desde su oscuro rincón, me habrá observado sin identidad musical el día que me obsequió un disco de AC/DC como para empezar. Me gustó, no de entrada, pero finalmente me gustó. Le pedí otro.
Y otro. Y otro. Y otro. Me volví adicto. De pronto, AC/DC ocupaba una parte importante de mis 24 horas diarias.
El legado rebelde ya se había sido consumado.
Sin embargo, hoy puedo afirmar que AC/DC ya no me fascina como antes. Poco a poco le fui perdiendo la gracia. Aun así, en diciembre seguramente pasaré por River para acompañar a mi hermano. No creo que comparta su pasión adolescente, pero sentiría algo especial, como si volviese a mi primer amor.