Yo pensaba que podía dominar la situación y ahora vengo a darme cuenta de mi error.
Suponía que tenía controlada la emoción
pero soy como una nena en camisón.
Pretendía ser mi guía
siempre termino en el mismo callejón...
y es que a cada nuevo intento
y ya ni yo me creo el cuento
de que vaya algo a cambiar
y así me entrego al baile sin pensar.
Tanta alegría seguida me va a hacer mal
vengo con un ritmo que no puedo pilotear.
Tanta alegría seguida me va a enfermar
por este camino voy seguro al hospital.
Tanta alegría seguida me va a matar
mejor sería que abandone el carnaval...
pero aunque prometa y prometa
ponerme a hacer dieta
me falta voluntad,
el hambre me termina por ganar.
Y así, pasa el tiempo, gira el mundo
y sigo siempre igual
soy una víctima de mi debilidad.
¡Vuelve la fiesta menemista! Esta noche, a rating lleno.
(Ahora entiendo por qué Calamaro agota dos Luna Park
con platea a $300). Viva la patria.