@RoCanRolNeNa Hoy este blog cumple tres años de vida. Suficiente.
que lastimado estaria mi pudor
si resulto ser la cara amable del termo twitter
140 caracteres
pueden meterselos profundo en el medio del ojete
me importa tres pepinos
perder un segundo mas en el rebaño de boludos con blackberry
Eso manifestó Calamaro (nacido un 22/8), luego de cerrar su twitter. Yo, simplemente digo: Buena Suerte y Hasta Luego.
domingo, 22 de agosto de 2010
miércoles, 11 de agosto de 2010
Atrévete-Re-né
@RoCanRolNeNa Hoy a la mañana estaba tarareando este tema mientras me rascaba el oído izquierdo con un cotonete..
martes, 10 de agosto de 2010
lunes, 2 de agosto de 2010
Gol de Peñarol
María es una minúscula muchachita endemoniada. Tiene ocho años, tez oscura, y los ojos saltones que heredó del padre. De vocabulario callejero y tonalidad netamente charrúa, ella recorre -sin perderse- las veredas de Maldonado, su lugar en el mundo. Allí convive diariamente junto a las bondades del pueblo, el cual se caracteriza básicamente por su armonía social. Los termos bajo el brazo, el ir y venir de los vecinos que frecuentan panadería, carnicería, verdulería, y los picados de fóbal entre púberes promesas que sueñan ser Forlán, no son más que escenas comúnes.
Eso sí, a veces, cuando aterriza un argentino, no es bien recibido. Mejor dicho, un argentino "caracterizado".
Felipe va caminando hasta la casa de la abuela de María, y cuando está llegando, un coro de botijas imberbes le gritan "bostero puto". En ese instante, la casaca azul y oro que lleva con orgullo se arruga,
tratando de ingresar lo más rápido posible a la casa. Allí están María
y su abuela Nelly. Doña Nelly es de esas personas que son tan pero tan amables que agobian.
- ¿Querés tomar algo?
- Bueno, un poco de jugo.
- Ahí tenés masitas, si querés.
- Le agradezco, pero recién desayuné.
- ¿Querés más jugo?
- No, gracias, ya no tengo más sed.
- Ah, tenés masitas para comer.
- Sí, gracias. No tengo hambre.
Luego, cuando María vuelve del baño, por fin pueden establecer una conversación entre tres. Doña Nelly puso la pava en la hornalla, y Felipe prometió no rechazar la invitación a tomar unos amargos. Siendo las 10 AM, en la TV no hay nada para ver, por lo tanto, manda la radio. Un tango de Julio Sosa hará que Doña Nelly se rinda ante el receptor. A mitad de cebada, Nelly le comenta a Felipe lo mucho que María le habló de él, mientras María se ruboriza. A decir verdad, Felipe también se siente incómodo. Por ello, de ahora en más, él buscará cambiar de tema aunque le resulte complicado. "¿Cómo es aquí la vida?" será la pregunta idiota que intentará desviar la charla.
Por un rato, Doña Nelly luce apasionada al contar sus vivencias, mientras Felipe le presta atención con tal de eludir el tópico anterior. Entretanto, María se fue a su habitación, se está cambiando para salir a la calle con colores distintos. Una vez que irrumpe en la cocina, Nelly le dice: "Qué bonita estás, María. ¿Te vestiste así por alguien en especial?". Silencio. Segundos más tarde, Nelly redobla la apuesta: "Niño, dile lo linda que está y llévala a tomar un helado". Demasiado por hoy para ambos. Con un susurro audible, María le implora a su abuela que no hable pavadas y de paso, le pide dinero. Felipe se levanta de la silla de manera avispada, agradeciendo a Doña Nelly por su hospitalidad, y despidiéndose con un "nos vemos" indeseado. Ni bien María cierra la puerta, afuera espera lo peor.
Los mismos guríces que bardearon a Felipe, dejan de jugar a la pelota por un minuto y gritan: "presentanos a tu novio, María". Haciendo oídos sordos, Felipe y María caminan a paso veloz, hasta detenerse cuando un pelotazo impacta en la cabeza de Felipe. "Devolvenos la bola, amigo" grita uno, de forma socarrona. Furiosa, María se hace cargo de la situación y replica: "sí, cómo no". Acto seguido, toma la pelota, la deja picar unos segundos, y la patea enviándola a la casa de un vecino. Antes de que el malón se acerque, María y Felipe corren hasta perderlos, hallando refugio en un callejón que guardará sus besos escondidos.
martes, 20 de julio de 2010
Made in La Plata
Por suerte el día se levantó lindo, ideal para sacarle muchas fotos que luego serán buen material para el chotolog o un álbum personal. ¡Domingo! qué ortiva que sos domingo, cómo odio tu cara, especialmente cuando no hay Torneo Clausura ni Apertura. Nadie me llamó porque el teléfono no anda, lo desconecté yo mismo para evitar saludos que me pondrían de muy mal humor. No necesito escuchar la voz de ningún pelafustán, quiero comer tranquilo las pastas del mediodía. El celular también lo apagué, no vaya a ser cosa que algún forro me quiera localizar mediante esa vía, y peor, con insulsos mensajitos de textos.
No los olvidé. Ellos pensaron que sí, pero deberían conocerme lo suficiente como para deducir que no voy a ser tan colgado de omitir nuestro reencuentro. Bueno, por ahí no recuerdan mi personalidad porque ya hace un mes, y más también, que no nos vemos. Es mucho tiempo para dejar de ver a tus mejores amigos. A mí me cuesta aceptar las cosas como son, y trato de erradicar la vida pseudo moderna que avasalla al calendario, aquella que te obliga a cumplir tus obligaciones y despojarte el mayor tiempo posible de lo más preciado. A lo mejor hay que bancársela, es el mundo de hoy, pero no, no me la banco, loco.
Los muchachos están mirando la tele. Parecen entretenidos con alguna repetición de esas películas del año del orto, mal traducidas. Nos saludamos efusivamente, como quien recién llega de un viaje extenso. El que vamos hacer ahora no es tan corto, así que mi amigo ya enciende la marcha de su auto. Para la merienda llevamos algunas galletitas por si pinta el hambre en la mitad del trayecto. El dueño del coche puso su radio favorita, la que pasa puro rock nacional y yo detesto. Al rato, por unanimidad será cambiada. El chofer tiene música programada, no tan buena, pero mejor que la anterior. Viajando, la música pasará a segundo plano.
Uy, ¿te acordás de aquella vez? Sí, parece que la evocación nostálgica más visceral se apoderó de nuestra conversación. Dejamos muchas historias dentro de las paredes escolares, varios momentos en las fiestas desorganizadas que terminaban en caos, y demás etcéteras. Todo tiempo pasado fue mejor dirá el tango, mientras el tiempo le da la razón. Eso no quiere decir que el presente sea una mierda, pero seria necio no decir que hace escasos años atrás eramos más felices que ahora, con más esparcimiento y sueños todavía ingenuos. Cuando crecíamos juntos, todo era más fácil, es más, podíamos hablar todos los días cara a cara. Ahora es complicado.
La República de los Niños y los zoológicos están repletos, agradezco por un instante el hecho de no ser padre. "Pasame otro mate" le digo a un amigo, mientras el que maneja sigue tirando su parecer acerca de diversos temas candentes. Después, cuando el horizonte cercano se va empobreciendo, nuestra charla encendida se apaga de a poco. Yo estoy a punto de llorar, no sé si de tristeza o de emoción, pero hago un esfuerzo para tragarme las lágrimas. Ya está, ahora hay que bajar del auto y caminar hasta la casa del tipo ese. Mientras observo las casas, me pregunto por dónde quedará esa pensión que cobijó mis primeros meses de vida junto a mamá y papá. Nunca lo sabré.
Es muy surrealista esto. No sé qué hago acá, en este hermoso hogar. Tengo ganas de irme, aunque antes hay que llevar las cosas al auto. La escalera estrecha podría causar algún error peligroso, debemos bajar con cuidado los objetos. Luego, llegado el momento de pagar, la situación se pone tensa. El platense no está dispuesto a ceder y mantiene firme su postura hasta la última consecuencia. Nos ganó. Marchamos con una rara sensación. A la vuelta, suena el casette de Los Rodríguez, mientras se me parte la cabeza. A pesar de mi dolor, reflexiono en voz alta: "pasamos un bonito día, eh". Ellos coinciden. Con lo bien que me siento ahora, no me conviene pensar en mañana.
jueves, 15 de julio de 2010
lunes, 12 de julio de 2010
Vida perra
Un lunes matinal de baja sensación térmica, él me cuenta anécdotas del fin de semana en el aula 103, mientras froto mis manos camufladas con guantes de lana. No funciona la estufa del salón, siento que mis párpados se cierran ante cada palabra pronunciada por él, casi en el mismo instante. Caigo vencido encima del pupitre, dándole a entender a mi compañero que no quiero escucharlo más.
Con la cabeza apoyada sobre el morral, lentamente me duermo. Todavía no llega el profesor, eso explica el murmullo general que invade al aula 103. Estoy flotando en el aire, me astraigo de la clase que se avecina. ¿Quién no ama odiar el nacimiento de la semana?.
Y justo cuando alcanzo el cielo en pleno sueño flashero, una dulce mano helada acaricia mi cabello. Sin abrir los ojos sospecho quién es, entonces simulo estar dormido para extender el placentero contacto. Ya no aguanto más, vuelvo en sí, y me da un beso. Hoy me enamoró más que nunca, luego de agradecerme una cosa que hice por ella.
Eso y muchas más cosas haría, chica con bonito bolsillo de atrás.
jueves, 24 de junio de 2010
Papá se va a Japón (III)
No logro recordar si hubo un tercer partido, el del desempate. Seguramente porque no me conviene. La cuestión es que el barrio quedó en paz: cada uno ganó su partido y todos contentos.
Hasta que...
Días, semanas, meses más tardes diría yo, de a poquito se asomaba un particular enemigo. Ahora mismo evoco su infeliz rostro y me dan ganas de desfigurarlo. Nombrarlo no vale la pena, lo llamaremos por su apodo, "cabeza de huevo".
Este pibe era bostero, vivía cerca de casa y cada tanto me lo cruzaba en los recreos del colegio. Con él comentábamos las usuales derrotas de los equipos de Bilardo y el Bambino, mientras el dream team conducido por Ramón Díaz se llevaba toda la gloria. Hasta que un día se cambió de vereda. Por una pelota y 10 pesos, se sacó la azul y oro para ponerse la banda roja. Un vendido importante.
Igualmente, eso no fue nada grave. Lo verdaderamente jodido era que se metía con nosotros, se hacía el amigo para después mandarse alguna forrada. En muchas ocasiones se peleó con Facu, mi vecino de enfrente que se mudó a Entre Ríos, o con Pablo, uno de los pibes de la otra cuadra. Siempre que pasaba eso saltábamos en su contra, simplemente por venir a jodernos cuando nosotros nada le hacíamos.
Dicho esto, nunca entendí por qué le seguíamos llevando el apunte y lo dejábamos participar en los partidos. Quizá no quedaba otra. O sí, pero nos gustaba mandarlo seguido a la mierda. Lo cierto es que paseaba su estupidez andante cada vez que podía, y hasta a veces nos daba pena. ¿Por eso íbamos a sus cumpleaños? Otra explicación no encuentro.
Gracias al cielo, un día se mudó. Igualmente siguió apareciendo por estos pagos, ya que su abuela vive acá. El auto destartalado del padre lo traía cuando estaba aburrido en su nuevo barrio. Pobre pibe, again.
A principios del 2000, "cabeza de huevo" festejó su natalicio no sé cuánto, y los pibes de Guillón estábamos invitados. Dos se bajaron. Estaban distanciados con el quetejedi. El resto, fuimos.
Un colectivo escolar nos llevaría hasta su nuevo hogar, situado en una zona heavy de Monte Grande. El bondi del progenitor de Marcos, un tipo realmente muy extraño, se sacudía como aquellos micros atestados de barras bravas. Se mueve para acá, se mueve para allá, ésta es la banda más loca que hay.
Una vez instalados en tierra vecina, se armó el picadito. La consigna era clara: Luis Guillón vs. Monte Grande, y a ver quién es el capo de Esteban Echeverría. Los panchos, las hamburguesas, y todo ese copetín al paso de los cumpleaños quedaba para el postre. Ante todo, el duelo futbolero.
Burros. Eso eran ellos. Los amigos del "cabeza de huevo" vieron pasar la pelota durante una hora y monedas, humillados con su hinchada vecinal de testigo. No eramos visitantes para nada, el resultado final (12-5) a favor nuestro demostró una superioridad notable.
El post partido no estuvo de más, pero a quién le importa. El objetivo estaba cumplido. Ganamos en todas partes. Como el Boca de Bianchi. Campeones intergalácticos...con el eclipse de luna ahí nomás.
Hasta que...
Días, semanas, meses más tardes diría yo, de a poquito se asomaba un particular enemigo. Ahora mismo evoco su infeliz rostro y me dan ganas de desfigurarlo. Nombrarlo no vale la pena, lo llamaremos por su apodo, "cabeza de huevo".
Este pibe era bostero, vivía cerca de casa y cada tanto me lo cruzaba en los recreos del colegio. Con él comentábamos las usuales derrotas de los equipos de Bilardo y el Bambino, mientras el dream team conducido por Ramón Díaz se llevaba toda la gloria. Hasta que un día se cambió de vereda. Por una pelota y 10 pesos, se sacó la azul y oro para ponerse la banda roja. Un vendido importante.
Igualmente, eso no fue nada grave. Lo verdaderamente jodido era que se metía con nosotros, se hacía el amigo para después mandarse alguna forrada. En muchas ocasiones se peleó con Facu, mi vecino de enfrente que se mudó a Entre Ríos, o con Pablo, uno de los pibes de la otra cuadra. Siempre que pasaba eso saltábamos en su contra, simplemente por venir a jodernos cuando nosotros nada le hacíamos.
Dicho esto, nunca entendí por qué le seguíamos llevando el apunte y lo dejábamos participar en los partidos. Quizá no quedaba otra. O sí, pero nos gustaba mandarlo seguido a la mierda. Lo cierto es que paseaba su estupidez andante cada vez que podía, y hasta a veces nos daba pena. ¿Por eso íbamos a sus cumpleaños? Otra explicación no encuentro.
Gracias al cielo, un día se mudó. Igualmente siguió apareciendo por estos pagos, ya que su abuela vive acá. El auto destartalado del padre lo traía cuando estaba aburrido en su nuevo barrio. Pobre pibe, again.
A principios del 2000, "cabeza de huevo" festejó su natalicio no sé cuánto, y los pibes de Guillón estábamos invitados. Dos se bajaron. Estaban distanciados con el quetejedi. El resto, fuimos.
Un colectivo escolar nos llevaría hasta su nuevo hogar, situado en una zona heavy de Monte Grande. El bondi del progenitor de Marcos, un tipo realmente muy extraño, se sacudía como aquellos micros atestados de barras bravas. Se mueve para acá, se mueve para allá, ésta es la banda más loca que hay.
Una vez instalados en tierra vecina, se armó el picadito. La consigna era clara: Luis Guillón vs. Monte Grande, y a ver quién es el capo de Esteban Echeverría. Los panchos, las hamburguesas, y todo ese copetín al paso de los cumpleaños quedaba para el postre. Ante todo, el duelo futbolero.
Burros. Eso eran ellos. Los amigos del "cabeza de huevo" vieron pasar la pelota durante una hora y monedas, humillados con su hinchada vecinal de testigo. No eramos visitantes para nada, el resultado final (12-5) a favor nuestro demostró una superioridad notable.
El post partido no estuvo de más, pero a quién le importa. El objetivo estaba cumplido. Ganamos en todas partes. Como el Boca de Bianchi. Campeones intergalácticos...con el eclipse de luna ahí nomás.
jueves, 17 de junio de 2010
Papá se va a Japón (II)
"Quedamos" afuera del Mundial contra Holanda. Las imágenes del ST son: Batistuta estrellando un tiro en el palo, el Burrito Ortega expulsado tras una avivada de Van Der Sar, y el tándem Roa-Ayala viendo cómo baja la pelota Bergkamp para posteriormente terminar con el sueño argentino. Así se amarga un sábado futbolero.
Ese mismo día no era la revancha, pero me hubiese encantado. Desquitarme contra esos pibes que nos robaron la gloria, eso quería. Habíamos estipulado que se jugaba el domingo, el día después. Esperar masticando bronca fue una difícil tarea.
En el partido de ida, como ya había dicho, nos pegaron un baile total. Por delante quedaba revertir esa imagen, muy triste por cierto, la de un equipo que no se había tomado en serio el gran acontecimiento. Una charla grupal antes del segundo encuentro no vendría nada mal.
Ya que antes no lo había mencionado, lo voy a hacer a continuación. El as de espadas que teníamos, vivía y vive en la calle de la contra, por lo cual, tuvo que elegir qué camiseta defender. En realidad, era superlógico que optaría por nosotros, sus verdaderos amigos.
Su calle puede esperar. Por un rato, al menos.
A eso de las 17 nos reunimos en la esquina. Ellos no aparecían. ¿Abandono? No. Ahí vienen. A juzgar por sus pasos cancheritos, sobradores, parece que se agrandaron los muchachos. Qué feo. Nuestro orgullo está herido, casi de muerte, y eso no creo que signifique un buen indicio para el rival.
Acá no hay pan y queso, ya sabemos quién está de un lado y del otro. Pitazo inicial imaginario, y arrancamos. De entrada nomás, nuestro Messi desborda por la derecha, tira el centro, cabecea un compañero y 1-0 arriba Larcamón. Festejamos el gol tempranero, sacan rápido del medio y nos empatan. Distracción fatal. Todo recién comienza.
A diferencia del cotejo anterior, éste fue muy parejo. El tanteador cambiaba cada 2 minutos, siempre con la ventaja a nuestro favor, pero ganando por la mínima. El pibe de J. Miles que se nacionalizó para jugar en el seleccionado de Larcamón, condujo bien al equipo. Jugador clave si los hay, sus colegas lamentarían tenerlo enfrente.
En los minutos finales, con una diferencia de 3 o 4 goles, la victoria ya estaba asegurada. Hora de reivindación para todos, incluyéndome a mí, claro, con una actuación enorme. El no-gol con arco vacío del mencionado primer partido, se transformó en una simple anécdota.
Final.
Puño apretado, alegría incontenible, y mucha garganta para gritar: ¡¡¡Les rompimos el orto, la concha de su madre!!!
Ese mismo día no era la revancha, pero me hubiese encantado. Desquitarme contra esos pibes que nos robaron la gloria, eso quería. Habíamos estipulado que se jugaba el domingo, el día después. Esperar masticando bronca fue una difícil tarea.
En el partido de ida, como ya había dicho, nos pegaron un baile total. Por delante quedaba revertir esa imagen, muy triste por cierto, la de un equipo que no se había tomado en serio el gran acontecimiento. Una charla grupal antes del segundo encuentro no vendría nada mal.
Ya que antes no lo había mencionado, lo voy a hacer a continuación. El as de espadas que teníamos, vivía y vive en la calle de la contra, por lo cual, tuvo que elegir qué camiseta defender. En realidad, era superlógico que optaría por nosotros, sus verdaderos amigos.
Su calle puede esperar. Por un rato, al menos.
A eso de las 17 nos reunimos en la esquina. Ellos no aparecían. ¿Abandono? No. Ahí vienen. A juzgar por sus pasos cancheritos, sobradores, parece que se agrandaron los muchachos. Qué feo. Nuestro orgullo está herido, casi de muerte, y eso no creo que signifique un buen indicio para el rival.
Acá no hay pan y queso, ya sabemos quién está de un lado y del otro. Pitazo inicial imaginario, y arrancamos. De entrada nomás, nuestro Messi desborda por la derecha, tira el centro, cabecea un compañero y 1-0 arriba Larcamón. Festejamos el gol tempranero, sacan rápido del medio y nos empatan. Distracción fatal. Todo recién comienza.
A diferencia del cotejo anterior, éste fue muy parejo. El tanteador cambiaba cada 2 minutos, siempre con la ventaja a nuestro favor, pero ganando por la mínima. El pibe de J. Miles que se nacionalizó para jugar en el seleccionado de Larcamón, condujo bien al equipo. Jugador clave si los hay, sus colegas lamentarían tenerlo enfrente.
En los minutos finales, con una diferencia de 3 o 4 goles, la victoria ya estaba asegurada. Hora de reivindación para todos, incluyéndome a mí, claro, con una actuación enorme. El no-gol con arco vacío del mencionado primer partido, se transformó en una simple anécdota.
Final.
Puño apretado, alegría incontenible, y mucha garganta para gritar: ¡¡¡Les rompimos el orto, la concha de su madre!!!
jueves, 10 de junio de 2010
Papá se va a Japón
Por la tarde siempre sonaba el tiembre en casa. A la hora de la siesta no aparecían, casi, ya que siempre asomaban sus cabezas cuando yo estaba en plena merienda, mirando Magic Kids.
Dragon Ball, A jugar con Hugo, Nivel X, buenos tiempos aquellos. Estaba Menem en esa época, sí, pero qué carajo me importaba.
Riiiiiiing. No eran vendedores ni testigos de jehová, se trataban de los pibes del barrio. Algunos recién salidos de la escuela, todavía con el guardapolvo puesto, no decían ni "hola", solamente preguntaban: "¿salís a jugar?". La respuesta es fácil, diría Massacre.
Sería falso decir que Francia '98 inspiró el picadito diario. Poco antes del Mundial, cuando todavía estaba mi vecino de enfrente, la pelota también dijo presente. Oscurecíamos junto a ella en la calle. Nuestras madres no sabían qué hacer para meternos adentro, ese feo momento de despedida costaba asumirlo. Había que esperar hasta mañana para vernos nuevamente las caras. Mientras tanto, ducha, cena y a la cama.
Después de tantos partidos entre nosotros, armamos algo distinto. Una especie de clásico del domingo, contra un combinado de pibes que vivían a una cuadra de la nuestra. Cualquier semejanza con Springield vs. Shelbyville, mera coincidencia.
Creo que en ese enfrentamiento pseudo amistoso existía un sentido de pertenencia. Nosotros representábamos a la calle Larcamón, mientras que ellos defendían a la que corta dicho Teniente, siendo más precisos, Jorge Miles.
El primer chico lo jugábamos de visitante, con la cancha en bajada. Pese a esta deficiencia, los muchachos de George Miles le pusieron color al cotejo con unos arquitos de caño, pipí cucú. Mucha amistad, pero después nos pasaron por arriba. Fuimos un desastre. Yo pifié
un gol abajo del arco, ligando un merecidísimo coro de puteadas. Igual, la culpa era de todos. Post derrota, nos parecíamos a esto.
Dragon Ball, A jugar con Hugo, Nivel X, buenos tiempos aquellos. Estaba Menem en esa época, sí, pero qué carajo me importaba.
Riiiiiiing. No eran vendedores ni testigos de jehová, se trataban de los pibes del barrio. Algunos recién salidos de la escuela, todavía con el guardapolvo puesto, no decían ni "hola", solamente preguntaban: "¿salís a jugar?". La respuesta es fácil, diría Massacre.
Sería falso decir que Francia '98 inspiró el picadito diario. Poco antes del Mundial, cuando todavía estaba mi vecino de enfrente, la pelota también dijo presente. Oscurecíamos junto a ella en la calle. Nuestras madres no sabían qué hacer para meternos adentro, ese feo momento de despedida costaba asumirlo. Había que esperar hasta mañana para vernos nuevamente las caras. Mientras tanto, ducha, cena y a la cama.
Después de tantos partidos entre nosotros, armamos algo distinto. Una especie de clásico del domingo, contra un combinado de pibes que vivían a una cuadra de la nuestra. Cualquier semejanza con Springield vs. Shelbyville, mera coincidencia.
Creo que en ese enfrentamiento pseudo amistoso existía un sentido de pertenencia. Nosotros representábamos a la calle Larcamón, mientras que ellos defendían a la que corta dicho Teniente, siendo más precisos, Jorge Miles.
El primer chico lo jugábamos de visitante, con la cancha en bajada. Pese a esta deficiencia, los muchachos de George Miles le pusieron color al cotejo con unos arquitos de caño, pipí cucú. Mucha amistad, pero después nos pasaron por arriba. Fuimos un desastre. Yo pifié
un gol abajo del arco, ligando un merecidísimo coro de puteadas. Igual, la culpa era de todos. Post derrota, nos parecíamos a esto.
jueves, 27 de mayo de 2010
Confío
Los domingos en el club, salvo que Cristo siga allí en la cruz♪
Ahora que sabemos quién es quién, todo es más fácil. Viva la patria.
jueves, 20 de mayo de 2010
Solos y de noche
A las 18:45 ya estaba de noche. Me calcé las zapas viejas y me fui. Hice bien en agarrar las toppers abandonadas, el asfalto mugriento no dejaba pasar a las suelas lujosas, culpa del barro tal vez.
Cuando la oscuridad acecha, en mi cabeza siempre suena esta tema aquí posteado. ¿Por qué? No sé. Mataría que suene fuerte en una de esas casas mudas, mientras espero que el semáforo cambie de color, para poder cruzar nuevamente las calles resbaladizas.
lunes, 10 de mayo de 2010
El Sensei
Coincidió el tema de LPDA con aquellas vacaciones en Gesell. Coincidieron esas turras mendocinas con la fumata playera.
Por esta zona, otro es el color del paisaje, otra es la mala compañía. Boulevard Buenos Aires semidesierta, contiene a un grupo de rumbos difíciles de encaminar. Patean botellas vacías, hacen música con un falso cajón peruano, le ruegan al mundo que no los dejen fuera de él, y ese tipo de cosas.
Gracias a quién sabe, cada uno de ellos tiene a alguien al lado para ser escuchado. Y eso vale, chabón. Son historias mínimas que no van a la alcantarilla porque no merecen morir ahí, solas y abandonadas. Si la noche es tan larga, ganemos tiempo prestándonos atención.
Está bueno tener junto al sonido de tus pasos a un charlatán querible, capaz de entorpecerte el bocho a base de teorías o relatos ficticios, paridos por una mente psicodélica, y a su vez, muy sensible. Eso sí, cuando se pueda meter bocadillo, habrá que saber retrucar. Y si no estás a la altura, callate. Fumá. Justamente eso une este encuentro.
Los que se consideran artesanos levantan la mano e inician la ronda, mientras, el resto se refriega las manos. Todo lo que dije antes, olvídenlo por un rato. Se viene la magia. Menos charla, más acción.
Guarda que el tuquero hoy está inspirado. Ahora te quiero ver (y oír).
Por esta zona, otro es el color del paisaje, otra es la mala compañía. Boulevard Buenos Aires semidesierta, contiene a un grupo de rumbos difíciles de encaminar. Patean botellas vacías, hacen música con un falso cajón peruano, le ruegan al mundo que no los dejen fuera de él, y ese tipo de cosas.
Gracias a quién sabe, cada uno de ellos tiene a alguien al lado para ser escuchado. Y eso vale, chabón. Son historias mínimas que no van a la alcantarilla porque no merecen morir ahí, solas y abandonadas. Si la noche es tan larga, ganemos tiempo prestándonos atención.
Está bueno tener junto al sonido de tus pasos a un charlatán querible, capaz de entorpecerte el bocho a base de teorías o relatos ficticios, paridos por una mente psicodélica, y a su vez, muy sensible. Eso sí, cuando se pueda meter bocadillo, habrá que saber retrucar. Y si no estás a la altura, callate. Fumá. Justamente eso une este encuentro.
Los que se consideran artesanos levantan la mano e inician la ronda, mientras, el resto se refriega las manos. Todo lo que dije antes, olvídenlo por un rato. Se viene la magia. Menos charla, más acción.
Guarda que el tuquero hoy está inspirado. Ahora te quiero ver (y oír).
lunes, 3 de mayo de 2010
Tóxica
La pachanga sigue ahí adentro y ella debe estar moviendo la patita. No la quiero ver, me hace mal. Ya sé cómo baila, ya sé que me gusta, por eso salí a morder el intimidante frío de la madrugada.
El vecino está escuchando a Los Decadentes, como si no hubiera suficiente quilombo fiestero en el barrio. "Yo no sé lo que me pasa cuando estoy con vos...". Ese Perro Serrano tiene un don para cantar lo que siento.
Allá a lo lejos se acerca algo de compañía. Lo conozco, es mi amigo y lo será hasta que se mude otra vez. ¿Que qué hago acá afuera tomando fresco? Es que la postura melancólica a veces garpa más. Me encantaría prender un cigarrillo para enriquecer la secuencia, pero no fumo. Mi amigo tampoco. Charlamos sobre la vida misma.
30 minutos de divague bastará para que se acerque otro fugitivo. Trae chimentos de la fiesta, eso animará la próxima media hora. Mucha risa por aquí, ninguna es para la cumpleañera. A propósito, deberíamos entrar, estamos quedando mal frente a todos. Y bueh.
¡Mesa dulce! Ma sí, le digo que la amo.
El vecino está escuchando a Los Decadentes, como si no hubiera suficiente quilombo fiestero en el barrio. "Yo no sé lo que me pasa cuando estoy con vos...". Ese Perro Serrano tiene un don para cantar lo que siento.
Allá a lo lejos se acerca algo de compañía. Lo conozco, es mi amigo y lo será hasta que se mude otra vez. ¿Que qué hago acá afuera tomando fresco? Es que la postura melancólica a veces garpa más. Me encantaría prender un cigarrillo para enriquecer la secuencia, pero no fumo. Mi amigo tampoco. Charlamos sobre la vida misma.
30 minutos de divague bastará para que se acerque otro fugitivo. Trae chimentos de la fiesta, eso animará la próxima media hora. Mucha risa por aquí, ninguna es para la cumpleañera. A propósito, deberíamos entrar, estamos quedando mal frente a todos. Y bueh.
¡Mesa dulce! Ma sí, le digo que la amo.
viernes, 9 de abril de 2010
3 huevos bajo tierra
Luca no se muriooooo
Luca no se muriooooo
está pegandose un tiro
después de escuchar esta versiooooon ♪
lunes, 5 de abril de 2010
Extrañamos tanto a Kurt
Escucho "In Utero" y respiro olor a '90. Siento ver a Los Simpsons entrando sigilosamente por la tv argentina teñida de menemismo, con Neustadt, Tinelli y Susana a la cabeza.
Escucho Nirvana y me veo entrando al jardín de infantes o viendo a mi hermano de tan solo meses, durmiendo en el moisés.
No fui parte de la generación "X" pero lo pude haber sido, y más de una vez me sentí miembro de esa secta en estos tiempos modernos.
Todos tenemos nuestro Cobain (superjoint) aunque no lo veamos.
Se suele alojar cerca del alma, cuando todo parece desvanecerse.
Inevitable no sentirse mal cuando Michael Stipe recuerda a Kurt en "Seven ages of Rock", mientras el piano de Everybody Hurts recorre una ruta de Seattle.
Con todo lo que logró en tan poco tiempo, ¿a dónde hubiese ido a parar el Rock con Kurtco vivito y coleando por unos años más?.
¿Por qué es imposible despegar la imagen del desenlace fatal al observar un recital de Nirvana?, tal vez incida demasiado saber
el final de la película.
¿Qué fue de la vida de sus fans?, ¿se casaron, tuvieron hijos o todavía huelen a espíritu adolescente?.
Preguntas comunes.
Retomo lo dicho al principio. Escucho o veo el "MTV Unplugged in NY" y respiro los primeros años del '90. Esas versiones de Jesus doesn't want me for a sunbeam y The man who sold the world, wow, cuánto sentimiento agridulce.
Por esto y mucho más, 16 años después, lo seguimos extrañando.
Escucho Nirvana y me veo entrando al jardín de infantes o viendo a mi hermano de tan solo meses, durmiendo en el moisés.
No fui parte de la generación "X" pero lo pude haber sido, y más de una vez me sentí miembro de esa secta en estos tiempos modernos.
Todos tenemos nuestro Cobain (superjoint) aunque no lo veamos.
Se suele alojar cerca del alma, cuando todo parece desvanecerse.
Inevitable no sentirse mal cuando Michael Stipe recuerda a Kurt en "Seven ages of Rock", mientras el piano de Everybody Hurts recorre una ruta de Seattle.
Con todo lo que logró en tan poco tiempo, ¿a dónde hubiese ido a parar el Rock con Kurtco vivito y coleando por unos años más?.
¿Por qué es imposible despegar la imagen del desenlace fatal al observar un recital de Nirvana?, tal vez incida demasiado saber
el final de la película.
¿Qué fue de la vida de sus fans?, ¿se casaron, tuvieron hijos o todavía huelen a espíritu adolescente?.
Preguntas comunes.
Retomo lo dicho al principio. Escucho o veo el "MTV Unplugged in NY" y respiro los primeros años del '90. Esas versiones de Jesus doesn't want me for a sunbeam y The man who sold the world, wow, cuánto sentimiento agridulce.
Por esto y mucho más, 16 años después, lo seguimos extrañando.
jueves, 1 de abril de 2010
lunes, 22 de marzo de 2010
Gordo Droga
Faltando 15 minutos para las 23 hs. Axl todavía no apareció por Vélez. ¿Se habrá quedado mirando el programa de Marley en el hotel?
Ampliaremos (?)
lunes, 15 de marzo de 2010
Amapola del '66
"Valleys of Neptune" ejerce una extraña fascinación. Como todo el material de Hendrix editado post-mortem, el álbum es desparejo,
ya que nos presenta canciones de diverso origen y en diferente estado de concreción. No obstante, además de arrojar luz sobre una de las etapas más misteriosas de la carrera de Jimi, lo que sobresale en última instancia es la magnitud de su talento como guitarrista, compositor, arreglador y cantante. Aunque resulte un lugar común, no hay forma de evitarlo: en la historia del Rock hay un antes y
un después de Jimi Hendrix.
[Alfredo Rosso, Revista La Mano]
lunes, 8 de marzo de 2010
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